lunes, 18 de mayo de 2015

Beat the champ - The Mountain Goats


John Darnielle probablemente sea el compositor más interesante que ha dado la escena independiente. Un narrador único, digno sucesor de Bruce Springsteen y de Bob Dylan, capaz de sintetizar en una canción de dos minutos la historia de dos adolescentes intentando armar su banda de death metal o la historia de un luchador profesional. Esa admirable capacidad para seleccionar las palabras justas, un toque de autobiografía, y el guiño necesario lo convierten más en un trovador que en un cantante. Alguien decidido a contar historias a quien quiera oírlas con la capacidad de lograr empatizar tras un solo par de versos tan simples como contundentes.

“When you punish a person for dreaming his dream,
don't expect him to thank or forgive you."

En Beat the Champ, Darnielle decide hacer una retrospectiva a su niñez, específicamente a sus héroes: “Era un niño. Los precisaba.” La lucha libre, en cierta manera, es la puesta en escena, la teatralidad, de la historia más antigua del mundo: la lucha del bien contra el mal. La búsqueda de justicia.
Darnielle, no ajeno a esto, tenía a sus héroes bien ubicados entre los buenos. Un niño maravillado por los héroes en los que veía una esperanza y mediante los cuales fue aprendiendo valores, tal vez los valores más básicos, para la vida. Podríamos definir al héroe, tanto de la lucha libre como de cualquier narrativa, como el ser sacrificado que nos da un rol a seguir. Un modelo ético que nos enseña y en el cual depositamos nuestras esperanzas cuando las cosas parecen no mejorar. En el final el bien vencerá al mal y se hará justicia.
Estas canciones, vistas desde el recuerdo, no son simplemente la visión del mundo de un niño a través de sus héroes. Darnielle logra ingresar en esos recuerdos con una mentalidad adulta y rescatarlos del olvido. Todo recuerdo siempre es una ficción, lo importante es cómo se teje la narrativa. Las letras están cargadas de una honestidad y un cariño entrañables capaz de hacernos empatizar al instante con ese mundo ficcional, auténtico y a su vez tan real.
Tal es el caso de la canción "The Legend of Chavo Guerrero", uno de los mayores héroes de Darnielle. La canción es una declaración de amor y esperanza de un niño ahogado en un mundo opresivo y abusivo en el cual se ve sumido por su padrastro. La figura de Guerrero es puesta como el salvador que traerá justicia a la vida del pequeño. Incluso en los últimos versos de la misma hace una comparativa con su padrastro y deja ver a Guerrero como un padre que cuando su hijo se hizo luchador y fue aún más famoso que él, estuvo a su lado siempre, en oposición a la relación con su padrastro. La canción finaliza con la frase “it’s real sweet to grow old” y retumba como un alivio y un agradecimiento eterno al héroe. Darnielle ya es adulto y gracias a sus héroes logró superar esa etapa oscura de su vida.
Cabe destacar la simplicidad de las canciones, lejos de textos crípticos, Beat the Champ es un disco que destaca no por sus metáforas elaboradas ni por su excesiva producción sino por su honestidad y simpleza. Éste despojo le brinda al disco una fuerza incontenible. Como un luchador saltando desde las cuerdas ante su oponente. Es difícil pensar en algo más contundente y simple que un recuerdo. Eso es lo que es éste disco: un cúmulo de recuerdos rescatados de lo más oscuro de una vida y, en parte, la reconciliación de un adulto con el niño que alguna vez fue. Liberar. Dejar ir. La justicia tarda pero llega. Hail Satan.



(Nota publicada en IndieHoy el 17/04/2015)

jueves, 26 de febrero de 2015

Vienen cantando las multitudes quietas




Hablamos con Santiago C Motorizado tras su segundo show solista en Bluzz


Él Mató a un Policía Motorizado es la banda independiente más grande de Argentina de los últimos diez años. Sus shows por Europa y Estados Unidos le han dado un alcance mundial. Fue la creadora de un movimiento comparable (aunque a menor escala) con el de los también platenses Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en lo referido al culto a la banda y a su lenguaje propio. En muy pocos años, se ha convertido en el estandarte de la escena musical más efervescente del Río de la Plata, la escena de La Plata, y en la creadora de un universo propio en el que el abismo, el terror, el amor y la amistad conviven en completa armonía. Se ha diferenciado de las otras bandas de su generación y se ha convertido rápidamente en influencia seminal de una gran cantidad de grupos emergentes. Todo eso, en el mismo tiempo que quizá a una banda local le llevaría grabar su primer disco. Con un estilo musical comparable con el de bandas de rock alternativo como Pixies, Sonic Youth y Los Planetas, los de Él Mató a un Policía Motorizado son los creadores de un rock de guitarras filosas, bajos predominantes y letras que se tambalean continuamente entre el minimalismo y la honestidad más brutal.
Luego de dos discos -Él Mató a un Policía Motorizado (2004) y La dinastía Scorpio (2012)-, ambos editados por el sello independiente argentino Laptra, y tres EP aún más llamativos -Navidad de reserva (2005), Un millón de euros (2006) y Día de los muertos (2008)-, la banda sigue de gira acumulando cada vez más seguidores y definiendo un estilo que alguna vez se denominó “indie barrial” y que combina referencias musicales relativamente oscuras (el kraut rock de los años 70, el rock alternativo lo-fi de los 90) con la simpleza referencial de sus entornos más inmediatos, el cine de horror y ciencia ficción, y un espíritu lo más alejado posible del esnobismo con el que suele relacionarse a lo indie. Fueron apadrinados hace años por J, el cantante de la banda española Los Planetas, quien les abrió las puertas al mercado español y, como devolución de favores, el año pasado lograron que viajaran por primera vez a La Plata para tocar juntos. Todo parece posible para Él Mató. Cuesta creer la velocidad con la que estos cuatro amigos del liceo encontraron su voz. Antihéroes modernos en una época de cinismo extremo en la que el antihéroe se ha convertido en el nuevo héroe y tomó las riendas en el imaginario popular.
En este contexto, Santiago Motorizado es el arquetipo perfecto del antihéroe del rock: un pibe de barrio, despreocupado, barbudo, desprolijo, futbolero y sentimental. En resumidas cuentas, un buen pibe. Todo lo contrario a lo que el imaginario popular dictamina sobre una estrella de la música.
Es que los cánones han cambiado, el imaginario ya no es el mismo. Lejos de sentirse en ese pedestal musical, Santiago, además de continuar con Él Mató, hace unos años decidió comenzar un proyecto solista. Dejó el bajo y lo cambió por una guitarra, pero siguió cantando sus canciones. El único problema de tener un universo tan claramente marcado con Él Mató es la cantidad de canciones que quedan afuera. Canciones de otro contexto, tal vez incompatibles en el mismo marco espacio-temporal. En diciembre Santiago pasó por Montevideo con su puñado de canciones para presentarlas por primera vez acá. El sábado 21 de febrero, aprovechando sus vacaciones, decidió volver a presentarse en Bluzz, esta vez acompañado de su amigo de la infancia Koyi. En el marco de este nuevo show, la diaria tuvo la oportunidad de conversar con Santiago Motorizado.

¿Cómo estuvo la fecha de diciembre en Bluzz? ¿Era la primera vez que te presentabas solo en Montevideo?

Era la primera vez solo en Montevideo. La verdad es que estaba un poco nervioso y ansioso, pero todo salió perfecto. Nekro y Mauro fueron dos anfitriones de lujo, unos verdaderos genios; fue una jornada inolvidable. El bar estaba lleno y la gente parecía disfrutar.

Esta vez venís con Koyi como invitado, un artista que acá no se conoce mucho. ¿Cómo lo presentarías?

Es un amigo de la infancia y es el primero de nuestro grupo de amigos que empezó a hacer canciones. Así que para mí es una influencia directa. Hace unas canciones increíbles, simples pero cargadas de mucho sentimiento.

¿Qué te llevó a encarar un formato solista?

Siempre estoy haciendo canciones, pero muchas veces siento que algunas no encajan en el universo de Él Mató a un Policía Motorizado, así que las separo y las dejo para estos momentos más solitarios. Aunque también toco con bandas que van rotando. Además, tengo canciones guardadas para otros proyectos, más extremos. Vamos a ver qué sale de eso.

¿Cómo tomás el proceso de adaptación de las canciones de Él Mató a formato solista?

Muchas veces, cuando toco en formato solista, me piden canciones de Él Mató, pero la idea es tocar este otro set, aunque tampoco me gusta hacerme rogar. Es un momento en el que uno se encuentra en un lugar extraño y divertido, pero como soy muy blando termino cumpliendo con los pedidos.

¿Cómo surgió la relación de la banda con J, de Los Planetas?

Cuando Los Planetas vinieron a Buenos Aires, alguien les pasó nuestros discos y J se hizo bastante fan de la banda. Fue algo hermoso. Luego, cuando fuimos a España, nos vino a ver y nos hicimos muy amigos. La verdad es que son unos genios; buenas personas y grandes artistas. En 2014 pudimos cumplir el sueño de tocar con ellos en nuestra ciudad, La Plata, y fue algo hermoso e inolvidable.

Dado que la banda ha alcanzado una gran masividad, supongo que a la hora de componer canciones debe ser complicado manejar la presión. ¿Cómo la llevás?

No, hay una presión primera, que es hacer canciones que les gusten a los chicos. Ésa es mi máxima presión. Si a ellos les gusta está todo bien. Si después les gustan a nuestros seguidores o a quien sea, mejor. Claro que uno siempre quiere gustar, pero no hay que mezclar ese sentimiento con el proceso creativo.

Hace un tiempo recorrió las redes un video en el que tenés la chance de encontrarte con el actor Seth Rogen. ¿Cómo fue eso?

Lo hice para hacer reír a mi novia. Estábamos de vacaciones en Nueva York y Seth Rogen daba una conferencia en el NY Times. Fuimos, y el dato clave es que regalaban cerveza en la entrada, así que me animé a hacer esa tontería. Fue divertido.

¿Qué queda de ese pibe que entró a estudiar el bachillerato de Bellas Artes en La Plata en el Santiago Motorizado que sos hoy?

Creo que mucho. Me río de las mismas cosas, sigo escuchando los discos de Los Ramones, me gustan las mismas comidas y me entusiasma mucho la salida de la nueva película de Star Wars. Fui acumulando experiencias y aventuras muy hermosas y divertidas.

En tus letras hay una continua referencia al abismo, al terror, al fin de los tiempos, pero también a los afectos y a la cotidianidad. ¿Cuánto hay de autobiográfico en ellas?

Seguramente mucho. Me gusta mezclar lo cotidiano con algo fantástico, ajeno, mezclar cosas que a priori parecen antagónicas en las letras y en la faceta musical y estética.

Se habla mucho de que la escena platense, tal vez por saturación, se está homogeneizando. Es decir, que las bandas cada vez se parecen más entre sí. ¿Cuál es tu visión al respecto?

No me parece a simple vista, pero puede ser. Tendría que analizarlo mejor, con las bandas nuevas que fueron saliendo. Más allá de todo, me sigue entusiasmando mucho.

Para una banda como Él Mató, que desde lo independiente ha conquistado todo lo imaginable y más, ¿qué se ve en el futuro?

Seguir haciendo esto. Cuando hacés algo que te gusta mucho, lo más simple es seguir haciéndolo hasta el final.
(Nota publicada en La Diaria el 25/02/2015)

jueves, 12 de febrero de 2015

La Lógica Escato

Tenemos que hablar decía con su voz aguda mientras se alejaba cada vez que nos cruzábamos por la calle. Yo siempre le decía que la próxima vez sería. En ese tiempo yo vivía mucho en la calle, sentado en cordones o pateando veredas. Vivíamos en el mismo barrio y cursábamos la misma carrera, así que la escena se repetía seguido. Todas las veces la pateé para adelante, tanto que la pelota terminó afuera de la cancha. Esta vez Ruy tenía una idea más ambiciosa: Ya no era un mediometraje o un blog. Quería que editáramos una revista nosotros dos. La Lógica Escato se iba a llamar. Por alguna razón incomprensible le gustaba mucho mi forma de escribir. Yo lo quería como se quiere a un hermano mayor o a un mentor y recuerdo que se fascinaba con mis historias de la noche turbia montevideana: Famosos presentadores de televisión saliendo de puteros a primeras horas de la mañana, empleados del gobierno en situaciones deplorables por la calle Soriano. Llegando o saliendo de Princess ocultándose del sol. Para él era tan fascinante como lejano ese mundo. "Vos sos un mal tipo, debe ser por eso que te queremos" solía decirme en las reuniones en la sede del Tirabombas Fobal Clú, Club de fútbol ficticio que habíamos formado frente al almacén donde comprábamos la cerveza y la malta. Sus ataques de epilepsia desde que tenía 15 años y la medicación que tomaba no le permitían tomar cerveza así que se engañaba a si mismo con malta. "Lo que más extraño de esa época es poder tomar cerveza" decía y oficiaba de capitán del equipo alentando al consumo del líquido elemento. Puede que yo fuese un mal tipo, no lo niego. Vivía sin rumbo, cualquier lugar donde pudiera apoyar la cabeza  -yo le decía vivir de gitano- era mi hogar por esa noche y era raro que no anduviera entreverado en líos. Pero si me convertí en un ser medianamente decente fue gracias a sus "¿Podes dejar de ser tan tarado?" que comenzaron a tomar mayor relevancia a partir de Febrero del año pasado.
Ruy se fue hace exactamente un año. De la nada. Unos días antes había estado en su casa intentando arreglar su computadora y estuvimos toda la noche esperando que se desfragmentara. Ruy era brillante en todo lo referido a Teoría Semiótica y Cine pero no se daba mucha maña para reinstalar un sistema operativo. Esa noche La Lógica Escato tomó fuerza. Me convenció. Había pensado en la forma de distribuirla y editarla. El iba estar encargado de la parte de humor -siempre fue su especialidad- y yo estaría encargado del resto. No sonaba mal y cuando se me terminaron los puchos le dije que sí. La semana siguiente empezábamos a armarla. Pero la vida es una puta.
Al otro día apareció tirado en su casa. Un ataque de epilepsia luego de años de estabilidad se encargó de llevárselo. 29 años. Una maestría a medio terminar. Un grupo de amigos/hermanos en shock. El corazón del grupo había dejado de latir y de a poco las partes se fueron alejando y la unidad dio paso a amistades lejanas.
Ese gigante bueno, con pinta de pirata venido a menos y una facilidad para el chiste que pondrían en vergüenza al propio Cucuzú se fugó de callado. No pude llorar, ni escribir, nada. Meses pasaron antes que pudiera caer en razón.
Sus textos quedaron repartidos: El estaba convencido que yo tenía contactos en el mundo editorial -lo cual no era muy cierto- y me dio un libro escrito por él para ver si podía ser publicado. Lo acerqué a quienes creí indicado pero nadie se interesó por "La mejor manera de matar a un zombie". Yo sí. Lo leía bastante seguido el manuscrito y de hecho todavía lo hago. Es un peligro esa especie de Ouija online que son los correos viejos, aunque a veces ayudan a recordar. Como ese mail con asunto "LA LÓGICA ESCATO es al futuro lo que Charlie Sheen es a Emilio Estevez" anunciando nuestra próxima juntada.
Hace un año ya y el mundo nos viene cagando a palos pero seguimos acá, sin aflojar, con la guardia siempre en alto y una cerveza en la mano.
Como dijo el señor Napolitano: "no detenga su motor"

http://mediorama.blogspot.com/2011/10/ruy-ramirez.html

lunes, 2 de febrero de 2015

Ideas para el 2015: Volver a las cuevas

Vamos por la mitad de la década y ha pasado de todo. Hace cinco años todo iba viento en popa, empezaban a abrir y crecer lugares para shows en Montevideo. Las bandas de la escena local estaban realmente emergiendo. Es decir, sus públicos estaban creciendo y era normal ver shows de bandas chicas con una convocatoria de doscientas personas como si nada. Existía el espacio donde hacerlo. Existía el café. Toques gratuitos, cachet para las bandas, espacio físico para más de doscientas personas y gente que comenzaba a ir a shows sin importar quien tocara. Había que estar. Por primera vez para toda una generación nacida a fines de los ochenta, principios de los noventa, algo estaba pasando en Montevideo y era importante. Teníamos el espacio, habíamos bandas, estaban los medios y estaba la necesidad y la urgencia. El sótano explotaba cada una de las noches e incluso había madrugadas en las que había que bajar la llave general para que la gente se fuera y aún así insistían en quedarse. El futuro era prometedor pero aún mejor, el presente era nuestro. Podíamos cambiar las cosas.
Pero a la municipalidad, como bien es sabido, nunca le gustaron los cambios y a la vida, como también es sabido, nunca le gustó eso de hacerte las cosas fáciles. Es así que en el 2011 y en su punto de mayor apogeo el café cierra por ruidos molestos. Bajó el telón en forma de cortina metálica y una cinta amarilla policial cubrió la puerta en señal de que ese lugar no volvería a abrir ni volvería a ser lo que una vez fue. Entre músicos, escritores y público en general intentamos juntar de firmas, quejarnos, tomar medidas. Nada sirvió, el mundo siguió su rumbo y nuestro pequeño universo fue destruido así sin más. Como si se tratara de una pequeña casa en medio del campo a demoler para construir una autopista. La vida siguió, la casa se derrumbó y la autopista quedó ahí, inutilizada como para recordarnos que hubo un tiempo que supo ser nuestro y que ese tiempo ya se fue.
El tiempo pasó y el agujero que dejó el café fue irreemplazable. Es verdad que nacieron nuevos espacios con una política similar, léase Solitario Juan o el Club de Bochas del Parque Rodó, pero también es cierto que son lugares de una capacidad mucho menor. Quedamos todos ahí. Una generación entera de huérfanos que nos fuimos reacomodando en las pocas casas que encontramos vacías. Habíamos salido de las cuevas a la superficie, no al Solís -nunca nos interesó- y tras confiarnos, la realidad nos dio como un caño y tuvimos que buscar refugio rápido en esa superficie extraña. Era lo que quedaba.
2015. Pareciera que nos ganó la conformidad. Todo el mundo se queja de la falta de espacios, añora esa época pasada, pero se conforma con esperar tres meses para tocar en el único bar. Las bandas se han limitado a tocar en los lugares que hay a disposición mientras que algunos, más osados, han buscado espacio para hacer shows en casas, bajando los decibeles de la música y apuntando a formatos más acústicos. Pero hay un gran problema: Todo es en el centro. Todo. Y si no es el centro es Ciudad Vieja. Todo se ha concentrado en un radio de unos pocos kilómetros. No sea cosa que haya que moverse, que necesidad. Dudo que todos los músicos locales vivan en el centro, demográficamente es imposible ya que sería imposible caminar si tal fuese el caso.
Hay que salir. Montevideo de por sí ya es chico y lo estamos achicando aún más. Pareciera que la ciudad terminara en el Palacio Legislativo, que más allá no hubiera nada. No puede ser. La endogamia de la escena ya está dando paso a una especie de antropofagia donde las bandas, dado el espacio reducido, el poco público y el encierro, tengan que devorarse unas a las otras para sobrevivir. No es así. Es una condena de muerte. Una burbuja aislada, sin filtros para que entre aire, mata todo lo que ahí dentro resida. Y éste parece ser el caso.
El 99% de las bandas, entre las que me incluyo, se va a quejar o se queja de la ausencia de público.. El cassette medio que ya viene programado: "Somos pocos, mercardo chico, población avejentada, gente sin ganas de conocer cosas nuevas, bla bla bla".  Me resisto un poco a pensar así. Si bien es real que parte de verdad hay en la respuesta repetida también hay algo aún más profundo: Somos vagos. Nos ganó la comodidad. Las bandas no quieren moverse para que el público los vaya a ver. Quieren que el público vaya a ellas. Pareciera que si se olvidaran de donde salimos todos. Se olvidaron de las cuevas, de ir a tocar a donde se pueda y como se pueda. No voy a olvidar al adolescente que tras un toque en Santa Lucía vino a abrazarme y darme las gracias, más allá de por el show, por el simple hecho de haber ido. Pensándolo un poco no es tan loco ni impensado salir un poco del centro. Todavía no logro entender el miedo de muchas bandas a salir de esas pocas cuadras, de su zona de confort. Tal vez sea porque es el único lugar donde son conocidos y teman enfrentarse a la realidad. La escena  actual es una escena invisible. Solamente perceptible para las personas que la integran. Moverse del centro, en parte, sería aceptar su anonimato y puede que para algunas psiquis eso sea complicado de llevar.
Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña decía un viejo refrán. Tal vez sea hora de dejar las zonas de confort y largarse al anonimato. A tocar en otros barrios: Sayago, Capurro, Lezica, Peñarol, La Teja, La Unión, La Blanqueada, La Comercial. La lista es enorme. Cualquier casa sirve, cualquier recinto se puede usar. No es necesario, ni tampoco útil hacer shows con apoyo de la intendencia ya que es como poner una vidriera frente a la gente de esos barrios mostrando lo que se hace en el centro. Eso genera una separación. Hay que mezclarnos, estar ahí.
Basta de Centro, Palermo, Barrio Sur y Ciudad Vieja. Ese terreno está más gastado que la tierra después de un par de plantaciones de soja. Ya nada crece ahí. Abramos la burbuja, salgamos a la ciudad, arranquemos de cero y volvamos a las cuevas. Es hora de armarnos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

2014: El año que rompimos todo (Los mejores lanzamientos del año)

Se nos termina el 2014 y comienzan las listas. Los medios se van a llenar con los discos que TENES que escuchar y que bancados por amigos en prensa, representantes y sellos que ponen la moneda los hacen populares. Ojo, a veces hay cosas buenas entre ellos. Todo bien. Ya aparecerán en las listas trendys para nuevos barbudos de camisa a cuadros. Ayer se afeitaban y usaban lentes gruesos, ahora se disfrazan de leñadores rotos. Ojo al gol. Acá no van a aparecer.
Pero volvamos a la música. Por suerte cada vez son más y mejores los discos independientes que se lanzan en la región. Hace unos años dejé de prestarle atención a lo que sucedía en los lanzamientos mundiales y en los charts de bandas independientes, mal llamadas indies, de otros lados. Suena un tanto chauvinista, puede ser, pero encuentro mucho más cercana y por ende más mía la música que se está realizando por estas latitudes. Sea en ingles, español, francés o chino. No es el idioma en que se canta lo que importa, es un instrumento más y elegir español o francés es como elegir una folk de cuerdas de acero o una guitarra criolla. Ambas tienen lo suyo, sus pro y sus contras. Lo importante de la música de éstas latitudes es la cercanía, la forma de grabar, producir y todo el esfuerzo que todos los que estamos en la vuelta conocemos. Así que como ya es la tónica acá va la lista de los mejores discos del 2014. Un año de mierda pero con once grandes discos, sin orden entre ellos. Como siempre esta lista está basada en una total y aceptada subjetividad. La música te llega o no, lo otro, lo otro son todo guarangadas.

Hijo Agrio - Jabalismo



Nadie puede discutir que el 2014 en Montevideo fue el año de Hijo Agrio. Una banda de gurises llegados del interior que fueron capaces de crear su propio universo. Un universo donde conviven el noise pop, el metal, el hardcore y la psicodelia. Las potentes bases de bajo son los cimientos sobre los cuales la batería y los aullidos de la guitarra construyen castillos deformes y nos trasladan al otro lado del espejo. La belleza en la deformidad, el mosh ante el acople. Si envejece bien, Jabalismo puede considerarse como un punto clave en lo que será la escena independiente uruguaya de los próximos años.
https://hijoagrio.bandcamp.com/album/jabalismo

¿Lóbo Está? - El ciervo que ladra



Fiel seguidor del estilo que supo imponer La Foca años atrás, ¿Lóbo Está?, es una de las pocas bandas actuales capaz de manejar con tanta gracia la melancolía sin sonar forzada. Con una gran base melódica y fuertes influencias del indie folk. Los relatos de sus canciones son atravesados por la ciencia ficción, el dolor, las ausencias y lo inevitable que es crecer. El disco se mantiene de principio a fin con ninguna canción floja. La voz de Gonzalo se va afianzando con los años y va encontrando y consolidándose en su timbre. Es muy difícil intentar encerrar la melancolía de una ausencia en una canción. Casi como intentar captar al último bichito de luz en un tachito antes de que termine el verano. Éste disco lo logra y con creces.
https://loboesta.bandcamp.com/album/el-ciervo-que-ladra

Vincent Vega - El gran galgo



A mi entender estaríamos presenciando el disco del año. Si Montevideo fuese un poco más justo éste disco debería ser de escucha obligatoria para cualquier persona que quisiera entender como se hace para aprehender las raíces del folk, blues y los comienzos del rock and roll. Hablar de las melodías de Vincent Vega no es descubrir nada, siempre ha sido el punto alto de la banda. A diferencia de su disco anterior en El Gran Galgo lo que se lleva todos los premios es la orquestación de las canciones. Hay un buen gusto y una elegancia en la forma en que fueron instrumentadas que solamente se puede hacer un chapeau ante el trabajo más logrado de la banda.
https://vincentvegauy.bandcamp.com


Ariel Sanguinet - Lo que sirve y lo que no


Si existiese algo así como una categoría a la sorpresa del año, Lo que sirve y lo que no se lo llevaría sin dudarlo. Pero como no tenemos nada como eso simplemente lo vamos a decir: Ariel Sanguinet fue la gran sorpresa. Parece que la renovación musical, tan necesaria para una escena tan anquilosada, está viniendo de las afueras de Montevideo. Algo que si lo pensamos es totalmente natural. Los cambios vienen siempre de la periferia, aunque no necesariamente sea geográfica. Un disco de folk progresivo, te guste o no, es algo que se respeta y aplaude. Estamos rodeados, pero si se mira de cerca, se están abriendo brechas.
https://arielsanguinet.bandcamp.com/album/lo-que-sirve-y-lo-que-no


Matador - Matador


Si bien es un EP es algo muy raro de ver en la vuelta actualmente. Se podría decir que es folk pero realmente es folklore. Con un trabajo de guitarra, grandes arpegios y un revival de la canción primitiva. Hacía falta algo así.

https://matador-uy.bandcamp.com/ 







Martes Mártir - Martes Mártir



Están en la vuelta hace rato. Igual es su primer disco. Post rock oscuro y ochentero, bien hecho y con algunas influencias noventeras. Canciones para bailar llorando o llorar bailando.
https://martesmartir.bandcamp.com/album/martes-m-rtir







PCE - Jonathan Sánchez



Jonathan Sánchez es un registro pictórico de una ciudad en tinieblas, Montevideo, que se trasviste a la noche, sale a la calle y patea veredas esquivando las luces. Música de varios niveles, ruidos, salsa, hardcore latin beat, metal y un cover de Cabrera. Dejen la droga gurises.
https://powerchocolatinexperimento.bandcamp.com/






The Algun Dios - Aero

Quedan pocos sobrevivientes dignos de los 90. La gran mayoría se han ido rejuntando en proyectos bastante tristes para sacar un peso llegando al caso extremo de dos señores grandes tocando canciones de fogón. The Algun Dios son un poco más jóvenes que ellos pero aún así es una de las bandas con amplia trayectoria en el under montevideano. Más jóvenes que esos sobrevivientes de los 90 pero más sabios. Largaron éste año su nuevo disco, Aero, que nos muestra porque más que músicos los Algún Dios son arquitectos sonoros. Aparte de ésto, en un mundo justo, Si Berlín sonaría en todas las radios del mundo. Por ahora el disco se consigue solamente en formato físico. Pronto estará en bandcamp.

https://thealgundios.bandcamp.com/  


El Mal Menor - El lado B de los colores


Las canciones más lindas que un pibe futbolero le puede dedicar a una ex novia vegana. Melancolías de veranos pasados, canciones para días soleados. Hermosos estribillos, arreglos minimalistas y colchones vocales.
"Noches de terror y alcohol, noches de terror y alcohol, en la ciudad perdida, en la ciudad fantasma" (Los miedos)


https://elmalmenor.bandcamp.com/album/el-lado-b-de-los-colores




Santos Wussies - Back to your heart


Dos pibes con ganas de romper todo. Punk, grunge, melodías, noise y metal maraca. Una muestra de que es posible todavía hacer un disco de punk deforme e interesante.

https://santoswussies.bandcamp.com/album/back-to-your-heart-2







Los Extranjeros - Subiendo la cuesta



Me había olvidado por completo de la existencia de éste disco. Tengo que asumir y hacer el mea culpa. Recuerdo que cuando salió lo primero que me cautivó fue esas ganas de rescatar el folklore local. A todos nos gusta el folk, es verdad, pero que en el 2014 se conforme una banda para realizar un folklore es algo a rescatar. Un disco que pudo rescatar el espíritu de campaña y plasmarlo en pleno siglo XXI. Vale destacar el gran trabajo con canciones como "El Rengo Zamora" donde la llevada de tempo nos deja al paso desigual del rengo acelerándo y titubeando cuando lo precisa.

https://losextranjeros-uy.bandcamp.com/album/subiendo-la-cuesta



jueves, 11 de diciembre de 2014

Batalla cultural: el cierre de Pirate Bay

No es la primera vez que pasa. De hecho, si hacemos memorias han sido cientos de veces que las grandes compañías, apoyadas en leyes nefastas, han intentado desmantelar The Pirate Bay en el pasado. Esto los ha llevado, entre otras cosas, a tener una red de servidores a lo largo del planeta que se pueden ver en esta página:https://proxybay.info/list.txt.
Es un objetivo que han perseguido desde hace años, eliminar Pirate Bay de la web. Aunque Pirate Bay sea sólo la punta del iceberg, la guerra de las compañías es contra el P2P y la concepción de la cultura que éste sistema conlleva detrás: El acceso a la cultura y a la información es un derecho humano y debe estar al alcance de todos. Hay guerras que no deberían lucharse ya que sería como intentar frenar el mar con una pared. Tarde o temprano va a caer.
Ayer estalló la noticia en la web: Svartholm Warg fundador de TPB fue condenado con tres años de prisión en Suecia y tras un allanamiento se confiscaron los servidores de la web. La página estuvo momentáneamente caída, hasta el momento, siendo las 22:27 del 10 de diciembre, sigue en la misma situación aunque ya ha vuelto su landing page a través de https://thepiratebay.cr/ y es cuestión de tiempo de que entre la comunidad global la vuelvan a reflotar. O no en todo caso es circunstancial.
Existen cientos de alternativas a la bahía del pirata en la web pero ninguna con una importancia ideológica como ésta. De ahí lo fuerte de éste golpe tras estos últimos ocho años de guerra contínua con las autoridades y las grandes corporaciones. Más allá del caso particular, intentemos analizar el global a partir de éste cierre y las fichas en el tablero en una guerra mucho más importante. Con poderes y el futuro de la distribución de los bienes culturales en juego.
Repasemos la idea que reside detrás del P2P y su funcionamiento: El P2P nació como una manera de compartir archivos en la cual cada usuario pone a disposición el material que reside en su computadora para que otros usuarios puedan acceder al mismo. Por ende, mediante pequeños bits de información de cada una de las mismas un usuario puede hacerse de software, libros, música, películas o el contenido que desea. La idea que reside detrás de esto nada tiene que ver con el lucro, por el contrario, es la idea del compartir. Es decir, si yo puedo acceder a un disco que otro no, ¿por qué no compartirlo en lugar de quedármelo para mí? Una idea horizontal sin verticalidades ni elitismos, sacando el dinero del medio. Obviamente a las grandes compañías discográficas y productoras ésta idea no les convenía ya que lo que reside detrás de la cultura independiente es la idea de quitar al intermediario. Esto no podía pasar e iban a utilizar todos los medios posibles para que esto no sucediera. La guerra se había declarado.
La cultura como toda construcción social muta a lo largo del tiempo, cambian las personas, cambia la cultura pero hay un problema: las instituciones permanecen. Es ahí donde comienza el problema. Las grandes corporaciones estaban muy cómodas ya que desde hace cerca de medio siglo monopolizan la distribución de los bienes culturales impunemente. Al cambiar la cultura y al aparecer internet éste control se les fue de las manos y si hay algo que no se puede controlar es la cultura. Uno puede construir una muralla para frenar al mar pero tarde o temprano la erosión y el oleaje lo terminarán haciendo caer. Con el comienzo de internet y el P2Pcomenzaron a aparecer las primeras grietas en la muralla. Las filtraciones comenzaron. Rápidamente empezaron a presionar a los gobiernos utilizando las leyes de propiedad intelectual. Leyes que si bien tienen parte de verdad están totalmente obsoletas. En éste momento toma verdadera fuerza el Creative Commons: Todo contenido que el artista disponga queda para acceso gratuito u honorario. Seamos justos; los artistas merecen algo por su trabajo, y en el caso de ser utilizado se requiere que sea citado el autor. El creative commons fue un cambió radical en la manera de pensar la cultura, al artista y todo bien cultural. La cultura es de todos, compartámosla.
El cierre de Pirate Bay es un cañonazo que hundió uno de los barcos en ésta guerra pero no es el fin, aparecerán nuevos barcos y la ola no se podrá parar. Porque cuando el mar explota, no hay institución que lo pueda parar.
Siempre me resultó interesante la tapa del At war with the Mystics de los Flaming Lips: un hombre parado delante de un estallido espacial incontrolable a punto de desintegrarse. Se acerca el fin de los intermediarios y aunque lo dilaten y encarcelen a los pilares de la nueva cultura, no la van a poder parar.

(Publicado en Indie Hoy, 11/12/2014)

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Martes 3 AM


Reseña de Jonathan Sánchez, el nuevo disco de Power Chocolatín Experimento


Llueve. Hace calor. Hay neblina, de la que jode. De la que se mete por la nariz e inunda los pulmones. Cuando para de llover los cigarros se mojan solo de estar en contacto con el aire. Lo que mata es la humedad. Es Uruguay. Específicamente es Montevideo. Nacimos acá y morimos acá: En una ciudad que se transviste a la noche, sale a la calle y patea veredas esquivando las luces. En ese contexto llega Jonathan Sánchez como un registro pictórico de una ciudad en tinieblas.

Hablar de Power Chocolatín Experimento es hablar de una de las bandas más impredecibles de la escena local montevideana. El trío de los hermanos Berocay fusiona ritmos y sonidos de una manera única que les permite pasar de bases latinas, cumbia, al hardcore y metal más rabioso. Su primer disco homónimo fue grabado en 2010 a los meses de formación de la banda a lo cual le siguieron un par de EPs que comenzaron a marcar el camino.

La semana pasada largaron su último trabajo, Jonathan Sánchez. Un disco potente en su deformidad. En el mismo esa característica tan propia de fusionar géneros lejanos está a la vista desde el primer tema. La canción comienza más cercana al hardcore/metal para dar paso a versos totalmente melódicos. En la actualidad, para un oído acostumbrado a escuchar bandas, uno puede fácilmente predecir hacia donde derivará una canción al escuchar su estructura. En éste disco no y ese es uno de los puntos fuertes del disco. En sus canciones intentan tomar caminos alternativos y sacar a la canción de su zona de comfort lo cual por momentos nos lleva a decisiones brillantes y a otras que no funcionan tanto pero que igualmente son rescatables por su intento.

La fusión de melodías pop con géneros tan disímiles es acompañada por un acertado trabajo en letras de Demián Berocay. Las canciones están llenas de desilusión y persecución post apocalíptica mezcladas con desencuentros amorosos. Jonathan Sánchez es un disco digno de una ciudad gris, desolada y en escombros. Niebla. Noche y apenas algunas ventanitas con luz en la madrugada.

Merece gran destaque el trabajo de Pablo Berocay, bajista, tecladista y el encargado de los ruidos en la banda. Como especialista en ruidos, los mismos son muy cuidados y controlados en medio de esa bola electrónica que ataca a los oídos. Sí, hay acoples, pero solamente los que tienen que estar, nada está fuera de lugar y aporta a la contundencia que su hermano Bruno le imprime en la batería llevando las canciones siempre al borde de la salsa pero dándole una impronta inconfundible.

En los últimos años el cantautor uruguayo Fernando Cabrera comenzó a ser reconocido entre toda una escena de cantautores hipersensibles del río de la plata. Estos fueron los encargados de su revalorización y de generar infinidad de versiones del mismo. En Jonathan Sánchez nos encontramos con una sorpresa: Una versión de Informe sobre Valeria de Cabrera. Canción que lejos de ser de sus más conocidas es de su etapa más rockera llena de sintetizadores de los 80. Es muy probable que la gran mayoría de cantautores que versionan a Cabrera al día de hoy no la conozcan. Lejos de sus canciones más conocidas, Informe sobre Valeria es una canción llena de rabia y bronca. Algo poco común en sus trabajos posteriores pero que los PCE supieron tomar muy bien, aggiornarlo al 2014 y mantener la misma rabia inicial pero con aún más fuerza. Mezclando metal, hardcore, un poco de funky y algo de folk. Un gran acierto que dejaría de boca abierta al mismísimo Cabrera.


El disco se puede descargar gratis desde su Bandcamp y se posiciona fácilmente como uno de los mejores discos uruguayos independientes del año. https://powerchocolatinexperimento.bandcamp.com/album/power-chocolatin-experimento

(Publicado en Indie Hoy, 10/12/2014)